LA NUEVA LÍRICA ECUATORIANA

Jorge Dávila Vázquez

La Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Chimborazo organizó en estos días un encuentro sobre literatura del Ecuador. Recibí el honroso encargo de hablar sobre la nueva y caudalosa lírica del país. Ésta, como he insistido en varias oportunidades, no debería tener una delimitación de edad, pues algunos de los autores que han publicado en los últimos años, son gente muy joven, pero otros bordean ya la cincuentena.
Vemos así a Roy Sigüenza, el nombre de mayor relevancia entre los líricos de la diferencia, con sus libros “Tabla de Mareas”, “Ocúpate de la Noche”, “La hierba del cielo”, “Cuerpo ciego” y “Abrazadera”.

Lucrecia Maldonado, que en su libro “Ganas de hablar”, deja momentáneamente de lado su vocación narrativa.
Cristóbal Zapata, nombre significativo de su generación, que realiza destacable labor crítica y ha dado a la lírica cuencana algunos de sus títulos más sugestivamente eróticos.
Galo Torres, que ocupa un sitio entre los poetas de su tiempo, por oficio, sentido de lo erótico y conocimiento de la poesía contemporánea.

Franklin Ordóñez, que tiene un bien ganado lugar junto a Roy Sigüenza, en el campo de la poesía de la diferencia, y que en cada uno de sus títulos muestra una creciente madurez; Juan Carlos Astudillo indudable promesa de la nueva poesía cuencana; María de los Ángeles Martínez, poeta genuina, de agresiva expresión, que ha llegado ya a un primer estrato de madurez; Alfonso Espinosa A., sin duda una de las voces más expresivas del nuevo discurso poético, revela un avance sin pausas en su trabajo lírico.
Paúl Puma, que publica su primer y sorprendente libro “Versos animales”, hace más de una década, y que, desde entonces, construye una obra sólida, y profundamente connotativa.
Luis Carlos Mussó elabora un universo poético de fuerte calidad simbólica, a lo largo de sus cinco títulos.

Marcelo Báez, en continua búsqueda expresiva, escribe poesía, narrativa y ensayos sobre cine como “Adivina quién cumplió cien años”.
Xavier Oquendo ha editado numerosos títulos, y como varios autores contemporáneos suyos, elabora un trabajo antológico de sus textos.
Otros autores que trabajan intensamente en el campo de la lírica son Raúl Vallejo Corral, sobre todo narrador, pero que cuenta ya con tres volúmenes de lírica,; Fabián Guerrero Obando, Maritza Cino, Sonia Manzano –que alterna poesía y narrativa-, Aleyda Quevedo, Julieta Zamora, Augusto Rodríguez, César Carrión, Freddy Peñafiel y el formidable Ernesto Carrión, autor en el más alto lugar de la joven poesía guayaquileña.

Pese a estos antecedentes, numerosos, ricos y variados, el trabajo expuesto fue una visión del fenómeno lírico, que solo por cuestiones de método y exposición, puso como límite los 40 años de edad. Y aún así, resultó ser tan extenso, que, por respeto al público, hubo de ser recortado, quedando fuera, sin remedio, el análisis de muchas figuras trascendentes de la poesía actual, a las que –infortunadamente- apenas pude mencionar.

Tomado de diario El Mercurio

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